sábado, 3 de marzo de 2018

Contra la ofensa de la religión





La teórica reproducción del Arca de Noé pagada, en parte, con dinero público en los USA.
Por cierto: ¿Todo eso que se ve detrás de Ken lo pudo construir un sola familia en algunos meses? 


Antes de seguir con estos deberes impuestos al hilo de la última entrada (Miguel Angel, tú lo has querido) me acojo al amparo de la RAE y de la segunda acepción de la palabra ofensa: 2. tr. Ir en contra de lo que se tiene comúnmente por bueno, correcto o agradable, de manera que solicito que el insospechado lector vaya teniendo en cuenta los marcos intelectuales en los que se moverá este escrito, pues vendrán más y a ellos y a sus jurisdicciones quiero circunscribir el discursito (Largo, aviso)
Es tradición general en todas las sociedades humanas el ir buscando explicaciones a los fenómenos naturales que nos rodean y sobre los que no tenemos, ni tuvimos, control alguno, pero que han condicionado desde siempre nuestra existencia. En esa búsqueda se ha ido recorriendo un camino que nos lleva desde la ficción (Rae: 1. f. Acción y efecto de fingir.2. f. Invención, cosa fingida.) hasta la construcción de un conocimiento cierto, siempre sujeto a la constante validación de las pruebas y los hechos. La primera etapa dejó construcciones muy sólidas que condicionaron – y condicionan – nuestras vidas de una forma absoluta, imponiendo la concepción de un universo basado en los fundamentos de varias ficciones triunfadoras, si entendemos por triunfo su general aceptación en grandes masas de población. No voy a entrar en las particularidades de cada una de esas ficciones, pero sí me gustaría empezar una pequeña descripción de los puntos más importantes de todas estas ficciones que sí, podemos empezar a nombrar con su habitual denominación: religiones.
Lo primero que podemos comprobar es que todas parten de la existencia de uno o de varios seres superiores al hombre llamados Dioses o Dios, según haya varios o uno solo de estos súper-seres omnipotentes y omnipresentes ante cuya mirada discurre la existencia del hombre.
Incidir en el curioso hecho de que nadie ha probado de manera fehaciente la existencia de estos entes, únicos o múltiples, es superfluo, pero se da una circunstancia que envenena la inocencia de esta realidad: negar la existencia de lo nunca probado se considera de mal gusto, ofensivo para los que asumen sus ficciones de forma absoluta y tratan de imponer lo que ellos llaman ”LA VERDAD” . No importa que los que mantienen tal creencia como verdad indemostrada basen toda su argumentación en pretendidas pruebas de la existencia divina, pruebas que no se sostienen ante la más mínima investigación ni puede validar ningún análisis sencillo, no: la historia y la costumbre les protegen y esa VERDAD nos es impuesta en nombre de múltiples argumentaciones que, a pesar del avance del conocimiento y la ciencia, se siguen considerando como válidos y adecuados por los acólitos.
En defensa de la existencia de ese (o esos) ser superior podemos encontrarnos dos tendencias: una suave, encabezada por aquellos que tratan de argumentar la satisfacción de una necesidad íntima, que nos hablan de una idea global, de un concepto más que de un nombre o un conocimiento estructurado y que satisface la humana aspiración de trascendencia. Este es un colectivo poco beligerante, muy laxo en sus creencias y muy abierto a compartir la existencia con cualquier otra creencia. No es el caso de la segunda corriente, formada por los fundamentalistas que defienden la imposición de su doctrina “urbi et orbe” reclamando varios privilegios:
Primero, no hay verdad fuera de mi verdad.
Segundo: los que no comparten mis creencias son dignos de las peores sanciones.
Tercero: es el ESTADO el que debe ayudarme para que nadie quede fuera de mi VERDAD e impedir que los “otros” compartan la posibilidad de dar a conocer sus propias construcciones. De alguna manera, todas las grandes religiones monoteístas comparten esta aspiración y albergan, en su seno, a miembros que defienden esta postura. Es en estos sectores en los que, hoy en día, se concentra el peligro y la numantina defensa de los privilegios adquiridos por los defensores de la ficción a lo largo de los siglos. Volveremos sobre ellos cuando hayamos analizado el segundo y el tercero de los grandes rasgos comunes a todas las religiones.
El segundo elemento sobre los que las religiones basan su estructura argumental es “el alma”. El hombre, en principio, no tiene ganas de morirse, así que se plantea la posibilidad de que haya algo al otro lado de la muerte. Necesidad de trascendencia y promesas de futuro a cambio de fidelidad a la ficción local se coordinan para crear un ente inmortal que trasciende a la vida terrenal y que se denomina alma; entidad depositaria de los méritos adquiridos “aquí” para avalar el disfrute “allí”; méritos que se adquieren cumpliendo las instrucciones y mandatos de los que gestionan, adecuadamente, la vida social del “aquí”, faltaría más.
El tercer rasgo común que me interesa -a mí, que ya sé que a nadie más – es el de pertenencia, el de formar parte de “los elegidos” que se enfrentan a la ignorancia de los “paganos”, de los “otros”; esos que nos amenazan y a los que hay que destruir pues conspiran contra nosotros. Realmente, contra lo que los otros conspiran es contra la posición hegemónica de los que gobiernan el grupo de los “elegidos”. La pertenencia no es gratuita, por supuesto: hay que esforzarse por merecer ser “elegido” por la divinidad y no quedar fuera del grupo. Es este ente divino el que dice quién sí y quien no, incluso asegura posesiones terrenales sin tener que esperar a estar muerto para disfrutar de las ventajas de tan restringido colectivo.
Así pues, tenemos una serie de religiones instaladas cómodamente en la estructura social gracias a la mayoritaria aceptación de la existencia de un ser divino -indemostrada- que conforman un grupo escogido ajeno a otros colectivos que no participan de esas mismas creencias y que, además, puede ser más o menos beligerante en defensa de sus creencias en la medida que se sienta atacado o minusvalorado por los que no comparten la aceptación de su ficción de una manera indubitable.
¿Y qué pasa cuando las posturas particulares rechazan la ficción como base de su postura ética y moral ante la vida? Pues que la tenemos liada y muy gorda, como vamos a ver.
Volviendo a nuestro diccionario, selecciono una acepción de la palabra “moral” que creo es adecuada al contexto:
5. f. Doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican.
Y la relacionamos con la definición de ética, que también es importante:
4. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida.
5. f. Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.
Por si alguien se molesta en buscar, ninguna de las posibles acepciones de ambas palabras tiene relación alguna con la religión, aclaro.
Centrando el tiro en lo que atañe a España, la posición de la religión hegemónica -única durante siglos – ha condicionado y condiciona, todavía, mucha parte de la vida pública, tanto en lo social como en los aspectos legales y administrativos de nuestra vida. La inercia es tan grande, está tan consolidada que la gran mayoría de la población concede a la religión un status que, desde mi punto de vista, es perverso y ajeno por completo a la verdadera naturaleza de la religión.
Primero, porque todas las religiones se basan en demostradas mentiras, así, sin matices ni paliativos que puedan derivarse de sus muchas acepciones pertinentes (no miremos lo de las uñas, por favor):
1. f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente.
2. f. Cosa que no es verdad. 
3. f. Acción de mentir. 
4. f. coloq. Mancha pequeña de color blanco que suele aparecer en lasuñas.
5. f. desus. Errata o equivocación material en un texto manuscrito oimpreso.
6. interj. U. para negar con vehemencia lo dicho por otro.

¿Puede algo basado en la mentira gozar de públicos privilegios y del apoyo económico y social para seguir captando prosélitos que participen de la mentira fundacional? No solamente puede, es que sus privilegios crecen día a día y, como hace siglos, la legislación española protege a las religiones más consolidadas de cualquier escarnio o pública ridiculización.
Curiosamente, esto sólo rige para las religiones más consolidadas y asentadas, no a cualquier nueva ficción que reclame el estatus de religión “seria”. Hoy en día parece impensable intentar instaurar una religión “ex novo” cuyos principios fundacionales fueran remotamente parecidos a los que sirvieron de base al credo de los mormones, pero pasar ciertas rayas a la hora de poner de manifiesto todas las mentiras que constituyen su razón de ser, puede traernos problemas.
Además, todas son excluyentes y fomentan y promueven la división social en grupos enfrentados con grandes posibilidades de generar conflictos armados. (El que lo niegue, que, por favor, se dé una vueltecita por la historia)
Llegados a este punto, cabe preguntarse varias cosas que parecen haberse diluido en la dinámica de “normalidad” con la que afrontamos la realidad cotidiana. Recuerdo que hay -y ha habido a lo largo de la historia -muchas cosas, hábitos y costumbres que siendo “normales” en un momento, han devenido como bestialidades, salvajadas y horrores con el transcurrir de los años. Lo que fue y es, no tiene por qué seguir siendo en el futuro. Es, desde este punto de vista de normalidad evolutiva y adecuación de conceptos, desde el que voy a intentar construir mi propuesta de eliminación de la religión de cualquier ámbito de la vida pública como apología de la mentira.
Los valores normales y habituales en muchas sociedades avanzadas preconizan la verdad como base fundamental de los discursos y posturas tanto públicos como privados, rechazando el uso de la mentira con mayor o menor intensidad. No voy a entrar en el escurridizo terreno de analizar cual de las religiones es más menos buena o perversa, no: al establecer su base sobre mentiras y falacias, todas son rechazables en igual medida.
Es curioso que sean las propias religiones las que establezcan grados y niveles en cuanto a la necesidad de respeto por los principios fundacionales de sus estructuras según la vigencia y fortaleza de su realidad actual. En ese sentido, no hay lanzas que se alcen en defensa de los cultos egipcios, los mitos greco-romanos o los cultos mesoamericanos que tanta sangre derramaron. Esas religiones ya no merecen el coste de la defensa, pero las actuales -cuyos principios son igualmente falsos- merecen todo el respeto y la participación en la “res pública”. Y esto es lo que rechazo frontalmente: ninguna religión, al basarse en la mentira, debe ser incluida el universo de lo público.
Dicho esto, ¿Qué pasa con el merecido respeto de las creencias particulares? Pues que son respetables en la medida que se lo ganen, así de sencillo y así de complicado pues al negar esa máxima de “hay que respetar todas las creencias” abrimos la caja de los truenos al añadir la coletilla “siempre que sean respetables”.
Esto ya se hace, y además, se hace en muchas ocasiones, pues nadie con una construcción ética normal, acepta el matrimonio y posterior violación de niñas de 8 años (permitido por ciertas religiones); la poligamia de los mormones en los USA está siempre cuestionada y en las últimas semanas, han sido los nórdicos los que cuestionan la circuncisión de bebés bajo principios legales muy válidos. Todo cambia y en esa evolución no entenderíamos que, basados en fundamentos religiosos, un grupo de profesores se pusiera a enseñar que la tierra es plana.
Todos entendemos que los conocimientos actuales hacen que esa propuesta sea rechazada por mucha base religiosa que pueda tener, ¿no? Pues, por alucinante que nos pueda parecer, no es así y en los USA, desde hace años y en Europa recientemente, los ultraconservadores cristianos, creacionistas y semejantes, han conseguido que en las escuelas se mantenga la mentira como enseñanza reglada y a los alumnos se les engaña -repito, se les engaña a sabiendas – con la historia de que la tierra tiene 4.500 años y que el hombre convivió con los dinosaurios. Los ejemplos son infinitos y la mentira religiosa envenena colegios, “madrasas”, universidades y sociedades sin que podamos estar tranquilos al respecto. ¿El último ejemplo? El retroceso de Turquía y la vuelta al Corán como fuente única de conocimiento sobre la naturaleza. Impresionante.
Lo siento, pero es momento de ser mucho más beligerante y plantear movimientos serios que, desde los ámbitos legales, hagan que podamos replantear seriamente – y con método – que la carga de la prueba corresponda a los que deberían demostrar, de manera fehaciente y contrastada, que lo protegen y mantienen es cierto.
Una pincelada de definición legal al respecto:
El onus probandi ('carga de la prueba') es una expresión latina del principio jurídico que señala quién está obligado a probar un determinado hecho ante los tribunales. El fundamento del onus probandi radica en un viejo aforismo de derecho que expresa que «lo normal se entiende que está probado, lo anormal se prueba».
¿Hay algo más “anormal” que los principios fundacionales de toda construcción religiosa? Pues que, por favor, atendiendo a esa obligación legal, que aporten pruebas -no creencias -que validen sus postulados; algo que ninguna ha hecho ni hará jamás.
No, por mucho que se empeñen, las religiones no pueden probar ninguno de sus grandes dogmas y eso no me parece ni bueno ni malo, la verdad. Lo que me parece digno de todo rechazo es que, sobre esa base indemostrada, las religiones participen, influyan y modulen la vida pública, la justicia y la enseñanza; de forma especialmente grave en el caso de la enseñanza.
Me encantaría que surgiera un movimiento que colocara a las religiones en el disparadero de los ámbitos y procesos legales aprovechando cuantos principios de derecho puedan ser aplicados en defensa de la retira absoluta de la religión al ámbito de lo privado y personal, pero ojo, no confundamos este movimiento con demostraciones de mal gusto que a nada conducen. Soy ateo y defiendo un estado absolutamente laico que proteja a los ciudadanos de la mentira y de la presencia de “lo religioso” en lo público, pero jamás podré estar de acuerdo con esas manifestaciones y “procesiones laicas” de escabrosos títulos.
Entiendo que debemos establecer una lucha legal cuyos fundamentos deben ser laicos, basados en el derecho y en las leyes, nunca en la pelea “cuerpo a cuerpo” con ninguna religión. Un ejemplo extraordinario es el que intenta declarar inconstitucional la ley que autoriza la inmatriculación de bienes inmuebles a cargo de la iglesia católica. Por mucho que haya un “sentido común” que nos haga rechazarlo, hay que plantear la pelea en términos legales, no sociales o políticos.
Creo, sinceramente, que es momento de elevar lo legal por encima de lo religioso y definir mucho más seriamente los terrenos en los que se juega la partida. El ejemplo de la circuncisión es perfecto para definir esos criterios, al igual que el asunto de las vacunas o la protección de la vida de un menor ante las creencias paternas sobre tratamiento de enfermedades o transfusiones. No hagamos caso de los ruidos y avancemos, con todos os aspectos legales a nuestro favor, hacia la consecución de ese fin.
El camino es largo y lleno de dificultades, pero hay mucho por lo que luchar y montar algún circo mediático que haga de caja de resonancia. ¿Es imaginable un proceso legal contra la apología de la tortura que representa la cruz en entornos infantiles? ¿O lo que puede significar un cristo crucificado como fomento del sado-masoquismo o ataque a la sensibilidad personal de niños y menores de edad? Sinceramente, no lo sé, lo que sí sé es que, si de verdad se pudieran poner esas cuestiones en los tribunales basándose en sólidos principios legales y no en exabruptos, la diversión estaría garantizada. Me parece que es hora de luchar, legalmente, contra la ofensa que significa la religión

P.D. Para todos aquellos que estén interesados en curiosidades sobre los refritos que han dado lugar a diferentes cultos cuya originalidad es muy discutible, dejo este link, del que destaco la parte de la simbología astronómica.
https://reydekish.com/2016/02/17/jesus-horus-mitra-krishna-attis-y-dionisio/
En la red hay miles de este tipo de recopilaciones

martes, 27 de febrero de 2018

VIEJOS ROJOS, NUEVOS FACHAS

La permanencia frete al cambio

Entre la panda de viejos amigos, un grupo ante el que no cabe esconder opiniones ni tratar de hacer malabarismos para que todo comentario sea “políticamente correcto”, se empieza a consolidar una corriente que tiende a colocarnos próximos a los que siempre hemos considerado como “fachas”. Esto es algo que, además de generar curiosidad, nos causa un cierto malestar intelectual que no acabamos de llevar con tranquilidad o con resignación, de manera que acabamos buscando alguna causa que explique tan errática deriva.
Seguro que no voy a ser yo el que encuentre esas causas, pero sí creo haber reflexionado lo suficiente como para llegar a entender que, ocupando el mismo lugar ideológico de siempre, es la referencia del entorno la que se ha movido y nos ha colocado allí donde no nos reconocemos. Intentaré explicar esta paradoja mediante algunos ejemplos concretos que demuestren la teoría de este “movimiento estático”.
1º.- Solidaridad y reparto de la riqueza.
Cualquier socialdemócrata de pro acepta y promueve un reparto de la riqueza que permita evolucionar y prosperar al individuo sin importar que su nacimiento se produzca en una clase social desfavorecida. Gracias a una educación igual, una salud universal y una justicia equitativa, el sistema ayuda al individuo que se esfuerza y le facilita apoyo económico para que prospere. Igual tratamiento se pretende para aquellos que, por circunstancias, pasan por un mal momento en el paro y cuentan con unos ingresos temporales que le devuelven parte de lo que él aportó, cuando pudo, a ese fondo de solidaridad y ayuda.
En resumidas cuentas, el sistema tiende a recompensar el esfuerzo individual y a establecer unas normas y unas reglas de reparto justas y proporcionales que todos – los rojeras -aceptamos como adecuadas. Una gran parte de la Europa de pos guerra entendió lo mismo de forma semejante y creamos el llamado “estado del bienestar” que tanto odio genera en los nuevos capitalistas reconvertidos.
Desde este punto de vista, con este esquema moral e intelectual, es normal que los viejos rojos rechacemos, con energía, esa corriente general de “que me lo den hecho” que tanto daño está haciendo y que justifica tanto titular fascistoide.
Rechazar la indolencia y la pasividad no es fascista, es ser coherente con principios muy socialdemócratas en desuso. El desplazamiento se ha producido fuera de nuestra construcción moral, no dentro de ella.
2º.- Los beneficios del sistema, para los que participaron en el sistema.
Este punto es muy delicado, pero también es una reclamación generalizada que se produce por el uso bastardo del sistema que ha dejado indefensos y fuera de sus ventajas y ayudas a sus creadores originales.
Desde la izquierda, es lógico intentar ampliar las oportunidades a los desfavorecidos, pero lo que ha pasado es que Europa se ha visto “ocupada” por una población a la que ha permitido recibir los beneficios del sistema sin exigirles el sostenimiento y la integración en ese sistema que tanto les favorece.
Gracias a este respetuoso “buenismo” social, los que durante su vida laboral han aportado una parte de la riqueza que hoy se reparte, se ven fuera de los beneficios en favor de segmentos de población que sólo se han nutrido del mismo sin aportar nada.
Esta situación hace que muchos reclamemos mucha más atención hacia la “normalidad” de una clase media trabajadora que se ve injustamente tratada frente a unas clases “pasivas” que jamás generaron riqueza y cuya existencia se basa en la explotación de los recursos que otros generaron. Es más: en muchos casos, es mejor ser el progenitor de tres criaturas sostenidas por el sistema que pensionista tras cuarenta años de cotizar lo que el sistema determinó como adecuado.
Nadie se ha movido, se ha movido el absurdo de una mala aplicación del fundamento original del sistema.
3º.- De la libertad individual y el ordenamiento legal
Este capítulo tiene mucho contenido, pero voy a tratar de seleccionar un ejemplo que, siendo extremo, puede darnos idea de lo que se está aplicando y entendiendo bien o mal.
Cualquiera con dos dedos de frente y medianamente integrado entiende y defiende la libertad individual y la protección del sistema hacia el ejercicio de la misma, incluyendo los derechos de libertad de expresión, manifestación etc.
Si eso se utiliza para montar desórdenes públicos como los que vemos en algunos partidos de fútbol, es lógico que todos, a una, pensemos que la lucha por las libertades no incluye tamaña manifestación de barbarie y seamos permisivos con cualquier medida de índole represiva o coercitiva que adopte la “autoridad”, siempre basándose en la ley.
En resumen, se apoya el crecimiento del ámbito de las libertades, pero no se entiende adecuado el forzar esos espacios hacia la destrucción de la convivencia y el predominio de lo que se haya fuera del ordenamiento legal y las normas sociales de un estado moderno y avanzado.
La corriente actual, tiende a restringir el espacio de libertad individual y circunscribir demasiado la libertad de creación y expresión, algo que no es, ni mucho menos, bueno; pero esa corriente se autojustifica en los excesos de aquellos que, como en el caso del fútbol, hacen un uso espurio del marco de convivencia.
Resumen: si lo que se rechaza es el mal gusto, la grosera expresión de la libertad gracias al insulto menos elaborado y/o inteligente, lo que ha cambiado es el punto de referencia por la aparición de paisajes nuevos, no la concepción social del observador.
4º.- Leyes, jueces y sentencias
Hace años que digo que en España no nos enseñan a pensar en “derecho”, que sólo se lanzan exabruptos y que los medios no hacen el esfuerzo de formarnos para analizar lo que los jueces sentencian.
Primero, los jueces, en España, no son libres, están atados a la estricta aplicación de las leyes vigentes, tanto en el proceso previo a la sentencia como en el dictado de la misma. Por mucho que al juez le pueda repugnar una ley, debe aplicarla y si la pena le parece escasa, tampoco puede hacer nada.
La actual ley mordaza está teniendo consecuencias que nadie desea, pero que son impepinables mientras dicha ley esté vigente.
Primero: cuidado con lo que dices, dónde lo dices y como lo dices, que la ley ha cambiado los marcos y lo que siempre fue un chiste de café, hoy puede ser un delito.
Segundo: si alguien denuncia, los jueces deben seguir el proceso hasta determinar si hay delito o no.
Mi opinión es que esa ley es una antigualla que nunca debió ver la luz y que hay que derogarla rápidamente, pero hay que tener en cuenta que lo que antes era mal gusto, hoy puede ser un delito.
5º.- Religión
Este tema me tiene bastante quemado y lo trataré extensamente otro día, pero aseguro que se ha cambiado el sentido de la prueba y que es hora de retomarla sensatez. No somos los no creyentes los que ofendemos; son las mentiras y las imposiciones de los creyentes las que nos ofenden y las que están ejerciendo una presión inquisitorial sobre muchos ámbitos de la sociedad.
Lo comentaremos largo y tendido que me echan la bronca.

La geología nos ayuda
Dando vueltas a la idea que subyace en esta nota, lo que veo como metáfora más ajustada a la posible infografía que represente lo que quiero expresar se encuentra en la tectónica de placas y los llamados puntos calientes. El desplazamiento se produce en la corteza que se encuentra sobre estos puntos, no en el punto caliente, que siempre está fijo. Lo que hoy vemos en las Galápago, Hawai y en Canarias, es el resultado de este proceso: las islas se van desplazando y se forman nuevas allí donde el magma expulsado por el punto caliente sigue saliendo a una superficie ahora vacía.
Para terminar, diré que sí, que según la perversión que inunda la moderna idea de la izquierda, blanda, acomodada, indolente, populista y no exigente con los compromisos personales y sociales imprescindibles para construir una sociedad solidaria basada en el justo dar y tomar, nos hemos hecho bastante fachas sin haber cambiado ni un milímetro nuestras posiciones morales.
Menos lloros y más trabajar desde el respeto, la convivencia y la normalidad de unas relaciones sociales y personales mucho más adaptadas a los marcos relacionales que todos necesitamos y que tanto nos ha costado construir.



domingo, 11 de febrero de 2018

Moralidad, historia y arte

¿Se expondría hoy esta genialidad?

Vivimos el presente de una forma tiránica y parece que la historia del mundo, toda, debe analizarse y vivirse con los ojos de la actualidad: nada hay fuera de lo que hoy validamos, nada distinto, nada diverso y todo uniformado.
Bajo esa tiranía queremos meterlo todo, la historia, los usos sociales, la convivencia, el arte y la moral, sin darnos un solo respiro y sin tener en cuenta nada que no sea lo que hoy se impone como políticamente correcto. Nada más erróneo, retrógrado y poco sensato que abrazar esa postura con la fe del converso y establecer los cánones según la pobreza intelectual y social que nos arrastra en los últimos años.
No solo España vive una terrible corriente oscurantista que inunda los tribunales de cuestiones impensables hace pocos años, no: es todo el mundo el que, de una forma u otra parece ponerse de acuerdo para uniformizar los criterios y llevarnos a no se que oscuros terrenos de los que escapamos gracias a la inteligencia, la libertad y el buen gusto.
Religión, costumbres y arte parecen vivir un periodo convulso bajo tres lápidas distintas en su origen e iguales en sus efectos. La religión impone su tiranía y con distintos efectos, envara la sociedad y la formación intelectual. No se pueden hacer bromas -el buen gusto como único criterio, por favor- mientras que su mentira invade los colegios y contamina las investigaciones científicas, los avances médicos y llena el mundo de estupideces fundamentalistas que hablar de curaciones milagrosa, creaciones “exprés” en 4.500 años y sueña con la época en la que, no ya La Vida de Brian sería impensable: ni Jesucristo Super Star hubiera visto la luz.
Sólo ellos pueden sentirse ofendidos hurtándonos el derecho al conocimiento y la educación en la verdad como causa de la mas legítima indignación. ¿Acaso o sería indignante que en nombre de no que creencia yo reivindicara que en las escuelas se enseñara que la tierra es plana? Pues reivindico mi derecho a sentirme ofendido por todas y cada una de las falsedades en las que se basan TODAS las religiones. Me uno a la fiesta de la santa intransigencia de Unamuno.
Si hablamos de las costumbres, nos encontramos con ciertas corrientes extremas que, de verdad, no sé cómo manejar correctamente. Mi ventaja es que ya estoy fuera del ámbito de influencia de la corriente dominante y la cosa no me afecta, pero imagino que el establecimiento de relaciones personales en este momento se ha complicado bastante. ¿Debemos hacer constar nuestra voluntad por escrito mediante una instancia normalizada para que invitar a alguien a una cena no se considere acoso? ¿Volvemos al “a VI expone”, al “es gracia que espera alcanzar del recto proceder de V.I”? Y doy por sentado y concedo que cualquier acto de acoso desde cualquier posición de poder, laboral o social, me parece delito y perseguible, ojo. Me refiero a la olvidada normalidad de sentirse atraído por alguien y jugar el viejo juego de la seducción. Un lío, vamos.
Y llegamos al arte y sus normalizadores; a la entronización de los “Braghettone” que quieren cubrir el sexo de obras famosas y consagradas porque hoy, mire Vd., la cosa parece muy fuerte; hoy nos asustamos y pedimos que los creadores se ajusten a las normas de hoy, de ahora mismo: nada de sexo, nada de ruptura, nada de cuestionar lo establecido y además, nada de separar al artista de su obra: se juzga el todo y Woody Allen ya no estrenará nada más; Gustav Klimt será proscrito por guarro y fetichista propulsor de lluvias doradas que violentan la actual concepción de lo moralmente válido. Y así, “ad nauseam”: ¿Cayo Julio César? Un genocida, sin más. Igual que Trajano, que no se libra nadie. Adriano: un marica obsesivo y pederasta, un asco, vamos. ¿Es que no sabían de los derechos humanos, de la libertad de los pueblos, de la mayoría de edad y de tantas cosas sobre las que se basa nuestra sociedad? Pues no: de todo eso no tenían ni idea y lo que es probable es que el que así los juzgue, tampoco tenga muchas luces.

Recuperemos la corriente libertaria, estéticamente avanzada y dejemos que cada cual se entienda consigo mismo y con su creación de manera que nos permita crecer a todos, bien por aceptación y disfrute o bien por el sencillo método de no hacer ni caso y aumentemos nuestra capacidad de discernimiento sobre el hombre, su obra y los momentos, que nos irá mejor a todos.

martes, 30 de enero de 2018

Mnemografías de Roma


24-28 enero 2018
Sobre el curioso nombre:
Hace años bauticé la idea de anotar sensaciones y vivencias bajo el nombre de mnemografías, instantáneas que pretendían fijar sensaciones con la inmediatez de una fotografía.
Las reglas son simples: se escribe a vuelapluma sin retoques; sin pretensiones y lo escrito en el momento permanece tanto en la forma como en el fondo, sin alteraciones posteriores.
Este cuaderno pretende plasmar lo imposible: Roma, la ciudad de la que todos somos vecinos.

2.- ROMA ESPERA

Volver a Roma es volver al universo primigenio del que surgió todo lo que somos, pensamos y sentimos respecto al orden social en el que vivimos. Negar a Roma es negarse a si mismo y desoír la llamada de la historia; la voz que conecta lo que somos con aquello que fuimos un día.
Roma, infinita, aguarda al viajero para remover sus sensaciones, los recuerdos que todavía no teníamos en nuestra memoria. ¿Es posible recordar aquello que nunca aprendimos? Si vamos a Roma, lo haremos.
Roma puede, según le convenga, gritar o susurrar al oído el encanto de un rincón; la historia de una calle, la melancolía del Ponte Roto, la mística magia de unas piedras en la Vía Sacra o dejarnos seducir por los grandes discursos pronunciados en la Tribuna de los Rostra.
Roma, astuta, ajusta la melodía para decir a cada quien aquello que necesita recuperar en la memoria que todavía no es y que, desde ese momento, formará parte de su vida futura.
Imposible resistirse y no dejarse llevar por ese suave compás que, sin palabras, te hace saber que todos somos romanos.

3.- REJAS


Escribo frente a la obra de Marco Agripa, “vir militaris” alter ego de César Augusto y en el paseo me asaltan rejas renacentistas que hablan de lucha, de guerra, de poder y de sangre.
El hierro nos transmite fuerza y defensa en una ciudad que creció sobre las guerras y la ambición de poder que alimentaba los sueños de conquista y las rutas de comercio.
Roma es guerra al servicio del comercio, arteria y fluido de la verdadera vocación romana: el negocio del comercio.

4.- DIEZ MINUTOS EN LA CREACIÓN



Miguel Angel te aplasta desde el cielo de la capilla mientras el mundo entero, revelado contra el silencio, murmura su admiración en todos los idiomas.
El Vaticano es una explosión infame que surge, sobre raíces mezcladas, de lo peor y lo mejor del ser humano. Las más exquisitas muestras del arte y la sensibilidad pagadas y creadas gracias al oro generado por la corrupción más asquerosa: la del alma y el espíritu humano. La gloria del mundo es efímera, la del oro Vaticano, eterna

5.- LOS PINOS DE ROMA



No son distintos, tampoco pertenecen a ninguna especie exótica o tropical; no, solo son pinos cuidados y podados que, de forma inmediata, me transportan a Roma cuando los veo.
Indefectiblemente, la imagen de esos pinos mediterráneos me sugieren imágenes de la Vía Appia; del camino de las Termas de Caracalla y de mi primera visita a Roma.
Están siempre allí, esperando que los vea para darme la bienvenida con un abrazo cuidado y personal.
Son los sencillos pinos de Roma.

6.- TRAS EL RIO

Las ciudades se implantan en los campos poco a poco y como sin molestar. Irrumpen en el paisaje poco a poco, sin mostrarse enteras en su verdadera esencia nuclear. Primero, nos reciben con la caricatura de la ciudad formada por los que quieren ser y quedan extramuros generando sus propios espacios cívicos.
Roma, al otro lado del río, en el Trastevere, se transforma, mata su rígida historia y pierde solemnidad para crear una Roma mezclada, irreverente; casi caricaturesca formada por los otros, por los que fueron expulsados de los sacrosantos límites del “pomerium”.
Roma, en el Trastevere, es más nosotros, es más todos, más reflejo de lo que el aluvión de sueños y frustraciones puede crear.
Y entre Roma y el Trastevere, el Puente Roto que nos avisa de que el mundo, a veces, es cruel y no permite que los sueños se realicen. También es parte de la realidad, nada más.

7.- RINCONES DE ROMA



Roma se mantiene firme frente a las acometidas de la famosa y omnipresente globalización y sus calles, ajenas a la cuidadosa planificación, nos ofrecen rincones imposibles en otras ciudades. De repente, a izquierda y derecha, se abren espacios y callejones mágicos y ajenos al paso del tiempo.
No solo los malditos adoquines mantienen su personalidad: esas callejas son cuidadas y mimadas por sus habitantes, que las llenan de celosías por donde suben enredaderas y plantas que recuerdan el imposible sueño de una naturaleza erradicada hace siglos.

Y cuando la sorpresa no nos la dan los espacios pequeños, lo hacen esos grandes monumentos -normalmente iglesias -emplazadas, con grandiosidad, en placitas que llegan de pronto cuando nadie puede imaginarlas en la calle apenas unos pasos atrás.
Hablar de urbanismo en Roma es un absurdo y sin embargo, Roma ha conseguido la excelencia de lo único a base de amarse a si misma y verse igual todos los siglos cuando se mira en el espejo del Tíber. Magia.

8.- AGUA


Roma adora el agua. Todo en su historia habla del agua como piedra y base fundacional de su propia existencia.
Tras el agua, Roma busca y se mueve hasta donde haga falta extendiendo las venas de la ciudad hasta distancias imposibles. Como raíces aéreas, etéreas, sencillas en su complejidad para cumplir su función, los acueductos traen el agua con la que la ciudad vive y, además, se engalana con fuentes imposibles como la Fontana de Trevi.
Maravillas fluidas que se van con el agua.


9.- VATICANO


Vaya por delante que decir que estar 4 horas recorriendo pasillos por el Vaticano no puede dar lugar a decir que se conoce El Vaticano, pero si puede dar pie a escribir dos tonterías.
El Vaticano, como primera idea, recibe al visitante de forma hostil; obligado por la enorme marea del turismo se abre, pero nos deja claro que no le gusta, que eres un elemento extraño en sus habitaciones y que solo quieren tu dinero a cambio de darte lo menos posible.
Si, como es el caso, perteneces a un grupo concertado, tenlo claro: tu guía vive bajo una censura extrema. Los servicios de seguridad van barriendo los canales para controlar lo que se dice y siempre flota la amenaza de la suspensión de licencia, de manera que el discurso está convenientemente asegurado.
Otra idea que te acompaña es la del inmenso poder acumulado por la iglesia, el dinero generado en épocas en las que el dinero era escaso y muy mal repartido, pero la iglesia demuestra que siempre ha flotado por encima de cualquier turbulencia. No, el Vaticano se hace grande, crece, se auto regenera y, capa tras capa, acomoda su grandeza al paso del tiempo. Demuestra su vocación de permanencia y se hace inmenso apretado en sus actuales límites.

10.- PUERTAS



Las puertas de Roma se merecerían una ruta monográfica preciosa y sorprendente. Son puertas antiguas y algunas, como las de San Juan de Letrán, gritan desde la profundidad de siglos clamando por su retorno al hogar. Estas puertas han sido robadas y quieren volver al Foro, a la Curia a la que pertenecen.
Iglesias, palacios y casa antiguas se presentan al viajero explicando al visitante que, para entrar en las casas, hay que rendir honores a la belleza de sus puertas.

11.- ESTORNINOS


Al atardecer, cuando el anuncia la llegada del frío, el cielo de Roma se convierte en el escenario de un espectáculo inmenso cuya coreografía siempre es nueva: son los estorninos de vuelta a los árboles urbanos más calientes y protegidos.
Evolucionan, se mezclan, hacen remolinos, grupos, correas, serpientes…
Nos muestran la libertad del cielo mientras el sol se esconde y les deja e escenario libre para no discutirles el protagonismo.

12.- COPPEDE: La belleza es posible


Frente a la uniformidad de la especulación y la falta de maestría, surgen genios aislados que levantan su trabajo sobre la belleza.
Son arquitectos que entienden sus obras como un servicio a su forma de entender la relación de sus clientes con la ciudad y el espacio; magos que convierten lo cotidiano en un placer que se repite, pues la belleza no se acaba.

13.- MERCADO DE TRAJANO


Todos sabemos, o intuimos, que un nombre que se mantiene en la memoria colectiva más de 20 siglos es importante y el nombre de Trajano es uno de ellos.
Fue grande, sirvió a Roma y guerreó por medio mundo para acabar regalando un monumento al servicio de lo más humilde: el comercio.
Tras el nombre de Trajano, que todo lo oculta, poco se sabe de otro genio al servicio de sus sueños: Apolodoro de Damasco.
Ingeniero, arquitecto, genial y…casi olvidado. Amplió el Anfiteatro Flavio, construyó en primer puente sobre el Danubio con más de 1000 metros de longitud y diseñó el Foro Trajano -columna incluida -con una magnificencia bestial que hoy intuimos en lo queda.
El mercado, primer centro comercial que nos transmite un mensaje muy claro: toda la gloria guerrera de Roma se construyó sobre un objetivo muy claro: el comercio.
No nos olvidemos de Apolodoro al pensar en Trajano.

14.-MENTIRAS

Entro en la Iglesia de San Ignacio de Loyola en busca de las pinturas de Pozzo que consagraron la mentira de los católicos romanos: nada delo que veis es cierto, puedo manipular vuestros sentidos para haceros creer que lo que ven es cierto cuando no lo es.
Después de los sentidos, los jesuitas perfeccionaron la técnica hasta colonizar la mente: el instrumento definitivo tuvo su nombre: Ejercicios Espirituales.

15.- LA CONSAGRACIÓN DEL RECICLAJE


El barrio judío de Roma es un ejemplo de reciclaje o del expolio, como se quiera denominar.
En la foto puede verse como se utilizan antiguos elementos de los dinteles imperiales para hacerse un apaño doméstico y acabar con la casita en dos patadas.
Luego dirán los verdes….


16.- EL PUENTE ROTO


Hay rincones, espacios y paisajes que tienen la virtud y la capacidad de evocar épocas y estados de ánimo muy definidos. El puente roto, frente al vértice de la isla del Tíber, es uno de ellos.
Si alguien quiere sentirse como aquellos viajeros románticos del XVIII y XIX -Washington Irving en Granada – y apoyarse en la reposada contemplación del Puente Roto, una historia vendrá a su mente para recordarle la capacidad destructiva del paso del tiempo y la permanencia del recuerdo en la memoria de los tiempos.
Sic transit gloria mundi

17.-EL PADRE TIBER


Los ríos y las ciudades suelen llevarse bien y construir asociaciones indelebles, pero pocos son o suponen tanto en la historia como el Tíber para Roma.
Sus aguas trajeron mercancías, protegieron la ciudad, la inundaron, lavaron sus calles asumiendo los vertidos de la cloaca máxima y también llevaron, aguas abajo, los cadáveres de los poderosos caídos en desgracia.
Cónsules, emperadores, proscritos y hasta Papas sintieron en sus huesos la humedad de su abrazo camino del mar.

18.-LIBERTAD ULTRAJADA


La primera vez que vine a Roma la estatua me impresionó: su fuerza te llega íntegra, da perfecta idea de solidez y habla de un hombre fuerte, duro, sólido.
Luego, su nombre me salió al encuentro en notas y referencias de otras lecturas que reconocían su inteligencia, sus visionarias descripciones y su periplo en busca de la libertad.
Las cadenas le alcanzaron y la autoridad de Roma se impuso hasta llevarlo a la muerte en la hoguera.
Cada vez que vengo y paso por la plaza de Campo dei Fiori, le dedico un recuerdo y pienso que la libertad es frágil y el odio, fuerte.
Giordano Bruno fue grande, mucho más grande que sus asesinos y la libertad de su mente le permitió soñar con otros mundos, otros soles y con unos hombres más libres ajenos al terror del fuego.
Si vais por el campo de las flores, acordaros de él y no os olvidéis de que la libertad es frágil y el peligro acecha.

19.- JARDINES PRISIONEROS


Dentro de los inmensos muros y murallas del Vaticano nos enseñan, como si no tuvieran importancia, unos jardines antiguos, cuidados, preciosos y abiertos al cielo con vocación de huida.
Abrumados por el peso de los inmensos edificios, los Papas buscaban el relajante verde de la naturaleza y fueron cuidando a estos preciosos prisioneros hasta crear estos paraísos cercados.
Son bonitos y me gustaron de una forma un poco triste: la idea de su cautiverio se impone a la belleza.


20.- TEJADOS


Por encima del caos de las calles hay otra Roma, tan caótica y desordenada como la que se abre al paseo. Es la Roma de los tejados, de las terrazas abiertas al cielo llenas de verde, de arbolitos y macetas superpobladas.
No estaban en la cabeza de los primeros constructores, pero hoy los muros se han abierto buscando soluciones que consiguen formas y diseños variados que permiten que los romanos se encuentren con el sol y con la luz. Y por encima de todas las terrazas la sempiterna supremacía de las inmensas cúpulas de basílicas y campanarios que todo los dominan.
Siguiendo con la disposición en capas de la ciudad, las terrazas de Roma quieren ser la última etapa camino del cielo.

21.- TURISMO Y CIUDAD

Surge la pregunta sin una respuesta clara: ¿Qué pueden hacer las ciudades turísticas para seguir abiertas al mundo mientras conservan la vida ciudadana?
Venecia, Roma, Barcelona…
Pregunta que hoy, no tiene respuesta

22.- BORROMINI EN SAN CARLOS BORROMEO


El barroco impone determinados cánones a los arquitectos y, a veces, los espacios no son los más apropiados para hacer demostraciones de grandiosidad. Es entonces cuando se impone el ingenio y la maestría para dejarnos lo mejor de cada quien.
En esta iglesia, Borromini se hace grande en una superficie que, en otras iglesias romanas, es más propia de simples capillas. Tanto la iglesia como el claustro son una maravilla de delicadeza y estilo.
En cuanto a la cúpula, hay que verla. Simplemente.

23.- PLAZA DEL QUIRINAL


La Plaza del quirinal es un exceso, un despliegue de grandiosidad que se abre sobre Roma y nos lleva hasta San pedro como si gobierno terrenal y celestial debieran contar con una conexión limpia y directa.
Su belleza es absoluta y la grandiosidad del planteamiento, completa.
Es uno de esos espacios que generan síndrome de Stendhal, sin opción. Confieso que llegué hasta esta maravilla sin información previa y el estupor -colectivo -ha sido completo.
Hay que sentirlo en el alma y tratar de respirar después.

24.- SEMPER FIDELIS



Hay veces que un artista es capaz deponer en piedra no ya una figura sino una cualidad espiritual. En este caso, la postura y la actitud del perro que acompaña a Diana, no deja dudas: lo que tu mandes.
Son así, se entregan, nos adoran, nos hacen la vida más agradable.
Ellos están, siempre esperan: SEMPER FIDELIS

Un abrazo a los amigos que me acompañaron en este paseo por Roma

lunes, 15 de enero de 2018

En defensa del escarnio


Si algo define al español, tanto en su historia como en los oscuros momentos que hoy vivimos, es su falta de sentido del humor. Hemos generado místicos y grandes pensadores que abrazaron el más siniestro funebrismo de la recia espiritualidad propia de la meseta, pero eso del humor nos da cierta grima. El español tiende a tomarse a sí mismo con una trascendencia y gravedad rígida, formal y de forma habitual, cercana a la tragedia. Somos más afines a los dramas rurales del tipo “Los Galindos” y Pascual Duarte que a dejarnos llevar por la corriente de Lupercales y Carnestolendas que nos rozaron pero no terminaron de calar en el ánimo colectivo. Por cada especio de libérrima permisividad, el español, en general, genera normas, convenciones y reglas que impiden algo que me parece básico: aceptar la sátira y el escarnio en todos los órdenes de la vida, especialmente en lo que se refiere a los inmóviles y hieráticos próceres sumidos en la trascendencia de su divina misión.
Hoy, cuando los medios son muchos y la difusión de cualquier dislate es inmediata, clamamos por la judicialización de cualquier desvarío, bien humorístico, bien demostración de simple mal gusto, para que al autor le caiga todo el peso de la ley en nombre de las muchísimas normas que encorsetan nuestra existencia. Delenda est!!! Inadmisible!!! Intolerable!!! La santa intransigencia de Unamuno carga contra el culpable que se atreve a secularizar lo sagrado. Pues bien, no estoy de acuerdo en absoluto y defiendo la completa libertad del humor y la sátira dirigida a cualquier ámbito o personaje de la sociedad. Nada hay sagrado para el humor y sólo un mandamiento: el acierto ajeno al mal gusto.
No se debería mezclar el humor con el simple mal gusto o demostración de fanatismo ideológico que rezuma odio y deseos de ejercer violencia contra el adversario político, religioso o similares. Desear la muerte en las peores circunstancias a alguien no es humor, es odio o fanatismo. Ridiculizar actuaciones bajo la humorada bien pensada es fundamental para mejorar la salud colectiva. Pienso en la inmensa y positiva aportación que tuvo, en su día, la irrupción de Vaya Semanita en el panorama de la tv para dar otra versión y facilitar otros acercamientos al desastre de la violencia social del país vasco. Los guiñoles de Canal+, Polonia y fuera de España, el maravilloso y catártico universo de Spitting Image con su absoluta irreverencia heredera de otro momento glorioso protagonizado por los Monty Phytton fueron corrientes de aire fresco en nuestro oscuro colectivo político y social.
El humor, hasta el extremo, me parece positivo siempre que no caiga en el exabrupto, el insulto fácil o el odio, pero todo es susceptible de ridiculizarse, hasta lo más sagrado. Y cuanto más sagrado, inmutable y monolítico, más indefenso ante la proclamación de su absurdo a manos del humor y más me suele gustar. Hay que tener en cuenta que lo protegido como sagrado e intocable lo es por necesidad de ocultar sus absurdos y sus carencias, pues a la luz de la crítica y el humor, se desvanecen como los vampiros del cine y quedan desnudos, vulnerables y frágiles; inaceptables para el análisis racional.
¿Hay que preservar algún espacio sin humor? Personalmente, creo que no, incluido el tan difícil y criticado humor negro del que me declaro seguidor y admirador. Es, probablemente, el nivel más alto, el más difícil de conseguir y de clavar, pero cuando se hace bien, es inigualable por su efecto: cualquier humor nos llega por vías irracionales y el negro es especialmente explosivo y visceral, pero genial.
España vive malos momentos para el humor a la vez que sus personajes públicos nos dan más motivos para escarnecerlos y ridiculizarlos, pero todos tratan de convertirse en figuras intocables ajenas a la sátira. No estoy de acuerdo y me gustaría mucha más virulencia y normalidad en las reacciones, no la actual omnipresencia de la amenaza judicial.
De las particularidades locales y estereotipos del humor en España, hablamos otro día.

¡IO SATURNALIA! y el mundo cabeza abajo (A buscar que quiere decir eso.)