domingo, 17 de marzo de 2019

Otro lenguaje es posible



Ángel Gabilondo hablaba ayer en un mitin del PSOE y hablaba tranquilo, comedido, didáctico, elevado sobre la tosca y grosera realidad de un panorama político dominado, hace meses, por lo desmesurado y falaz.
Gabilondo es una esperanza y espero que mi amigo ahonde en ese fértil terreno en el que se puede, y se debe, sembrar la palabra como motor del cambio social que necesita Madrid. Carmena ha estado rodeada de descerebrados dispuestos a liar la casa en cuanto la abuela se daba la vuelta y la Comunidad se ha dedicado al bandolerismo y al boicoteo sin tener piedad de nada, especialmente de los usuarios del Metro cada vez más castigados en los días de más contaminación y restricciones de tráfico.
No podemos seguir andando el camino de la mentira, el insulto y la desfachatez retrógrada de tres partidos que andan a codazos por sentarse en la misma silla y lanzar, desde ella, proclamas de otros tiempos y situaciones sociales que ya han sido superadas por la sociedad española, de forma reciente, y por la europea hace décadas.
Gabilondo, ayer, usó -me invadía la satisfacción – el diccionario de la RAE para acercarse a la realidad de sus oponentes y de la actualidad y creo -tengo la esperanza – que el ejemplo debería cundir para satisfacción de todos. No hablemos de lo que algunos entienden como significado de los términos que usan: acudamos a las fuentes para dejar desnudo al rey ante su corte. La cultura y la práctica políticas necesitan precisión, verdad y referencias comunes para que todos podamos saber lo que cada cual dice, entiende y sabe. A fin de cuentas, el idioma tiene esa ventaja y los que hablan el mismo lenguaje tienen el primer paso del entendimiento mucho más sencillo: pongamos a la palabra en el lugar que le corresponde y a la verdad por encima de todo, que no es mal sitio.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Con estos bueyes hay que arar



Mi amigo Kike dice que hay que fomentar al máximo el caos patrio hasta alcanzar el desastre total y sobre ese erial intentar construir algo que merezca la pena, pero es que, a veces, la cosa no está tan clara. Para muestra, un botón que selecciono de la edición de hoy de El Español. Repasando las 5 noticias que aparecen en la captura, una, la de los espías es propia de Mortadelo y Filemón y la TIA en lugar de la CIA, tres nos llevan a los sótanos de la sexualidad más cutre y miserable, incluido el machismo de una corte de justicia que se permite calificar de “fea para ser violada” a una chica a la que no se concede el beneficio de la duda sólo porque alguien piensa que es fea. Para montar el pollo, vamos. La última -que espero ansioso poder leer cuando acabe esta nota – anticipa o bien el desastre de un redactor que no se ha enterado de nada (lo habitual), o la maravilla de una puerta abierta a las paradojas cuáticas que tanto me interesan y con las que tanto disfruto.
En resumen: esta es la foto de un país; el país que nos ha tocado vivir y que parece querer negar el enorme potencial de una sociedad que, ni mucho menos, es tan miserable como sus políticos parecen representar o sus medios de comunicación reflejan en sus titulares. Mientras la ciudadanía se esfuerza en sus cotidianos afanes; cuando la inmensa mayoría se deja los lomos horadamente en sus trabajos y afanes, parece que sus representantes se dedican a denigrar a la sociedad que representan y los medios de comunicación, garantes de muchos beneficios constitucionales, vuelven la cara y sólo atienden, serviles, a los intereses de los dueños de las acciones de sus empresas.
¿A qué carta nos quedamos? ¿Con el avance científico que promete grandes beneficios o con la profunda polémica de un pezón perdido en las ondas hertzianas de la TV? ¿Nos entregamos de hoz y coz a la tarea de denigrar a esos jueces que siguen inmersos en un machismo decimonónico y perdidos en sus enfermizas ensoñaciones de hembras insatisfechas que añoran y desean la violación a cargo de un hombre como dios manda que solo atiende a las guapas, faltaría más? ¿Nos adentramos en las complejidades de la política internacional de la mano de agentes que parecen pertenecer al grupo operativo de Roldán y sus juergas en calzoncillos?
Me temo que nuestro excelso prócer, D. Antonio Cánovas del Castillo tenía razón al definir nuestra esencia como “es español el que no puede ser otra cosa”. ¿Tenía razón? Visto lo visto en los últimos tiempos, me temo que, si no la tenía del todo, no estaba muy lejos de tenerla.





lunes, 11 de marzo de 2019

Una visita al purgatorio



Ignoro si las sesudas meditaciones del emérito papa “Panzinger” dejaron al catecismo huérfano de purgatorio como espacio físico y real, ese donde las almas pierden tiempo condenadas a no disfrutar de la visión beatífica de Dios, pero lo que si he podido comprobar es que el purgatorio, en su versión más mundana, cercana y terrenal, existe y se puede visitar en una localidad tan próxima a Madrid como Aluche.
Estuve por allí creo que, por primera vez en mi vida, el pasado martes día 5 gestionando una tarjeta de NIE para un holandés compañero de trabajo. Cita previa a través de internet y todo perfecto en cuanto al trámite en sí: nada que reprochar y la amabilidad de la funcionaria, ejemplar. También hay que tener en cuenta las barreras: cuenta de internet, nacionalidad holandesa… todo muy del primer nivel y políticamente correcto, muy alejado del resto de las ilusiones suspendidas en largas colas; de los miedos que hacían sudar las manos sujetando papeles humedecidos…papeles, la sacrosanta palabra mágica.
La comisaría de Aluche - integrada con el CIE y toda su tragedia - es el purgatorio donde se espera la gloria plasmada en los “papeles”: la gloria o la condenación encerradas en una palabra que se ha convertido y consolidado como la clave de lo que se puede ser, se es o nunca se será. Y las caras lo dicen todo: desde la seguridad de los orientales -supongo que chinos en su mayoría – transcurriendo tranquilos y serenos, como ajenos al barullo, mostrando la seguridad de que ellos verán a dios hasta la angustia reflejada en los oscuros ojos de los africanos, una angustia que anticipa la condena a las tinieblas de afuera donde los papeles no existen.
El CIE/Comisaría de Aluche es un universo paralelo regido por funcionarios a los que se les ve en la cara que tratan de aislarse para no quedar contagiados de la angustia, de la pena, de la frustración o elevados por la alegría que se levanta sobre tanta frustración. He visto trabajos duros, pero lo que estas personas deben afrontar cada día al llegar sus ajadas dependencias dentro de un edificio que, además de feo, aparece absurdo y separado por completo de su función, me parece de una dureza imposible. Yo no podría vivir en la orilla de ese caudal inmenso de angustia, de miedo, de injusticia y segregación, la verdad.
Aluche ha confirmado que la teoría de los multiversos, de los universos paralelos que nacen y se multiplican como resultado de la plasmación de diferentes posibilidades de la realidad, es cierta y esa comisaría nos lo demuestra. Daros una vueltecita y veréis cómo vuestras almas se encojen según te acercas a la puerta; sentiréis que nunca más veréis la realidad como antes la habíais visto y que la injusticia más clamorosa, que la discriminación más tajante y más certera no solo es posible, sino que existe un lugar donde alcanza su mayor poder.
Hay, a pocos kilómetros de la Plaza de España, un lugar que da miedo, que inunda el alma de tristeza y desde el que, aunque parezca mentira, algunos pueden alcanzarla gloria. Paradojas de nuestro loco mundo.

viernes, 8 de marzo de 2019

Yo voy



Hoy, día mundial de la mujer, hay convocadas manifestaciones en toda España y, por supuesto, yo voy a ir a la que me toca en Madrid. ¿Razones? Muchas y desde luego, no todas y cada una de las que figuran en el manifiesto, una declaración que, como casi todas, no refleja la totalidad del problema ni todos los posibles trabajos necesarios para alcanzar las soluciones, de manera que me quedo con el gran titular: no hay igualdad, todavía no hay igualdad y ese el problema principal.
La mujer sigue estando en desventaja y si hay que forzar algo la maquinaria legal para que, en un pequeño porcentaje de leyes y reglamentos, se produzca una discriminación positiva, estará bien hecho. Es el mejor camino que hemos encontrado para resolver las enormes diferencias de muchos colectivos cuya principal bandera podría ser la de los afroamericanos en USA. Las mujeres, en España y en el mundo, tienen un enorme déficit que hay que resolver y el primero de esos grandes inconvenientes es la inercia de muchas de ellas, ancladas en una concepción machista de la sociedad; acomodadas en su papel de reinonas y cosificadas por su propia idea del papel de la mujer respecto a …todo.
No creo, en contra de lo que dice Ciudadanos, que se haya superado la idea de derecha y de izquierda, es más: creo firmemente que nunca ha sido más necesaria una izquierda que abandere un movimiento intelectual bien estructurado y ajustado a los tiempos y realidades socioeconómicas, de manera que aconsejo a las mujeres que, como yo, miren el gran titular de hoy y se pregunten si hay que elevar la voz y dejar constancia de su presencia para elevar y hacer grande ese clamor que pide igualdad. Es muy sencillo: todos iguales, todos comprometidos y toda la sociedad trabajando para que ellas y ellos tengan los mismos derechos, obligaciones y trato social.
¡Animaros y nos vemos!

sábado, 2 de marzo de 2019

El símbolo de todos


Una España unida en torno a tan amado y universal símbolo es posible


Es posible, solo posible, que estemos llegando al momento en el que sea necesario redefinir los símbolos más habituales en busca de aquél que sea lo suficientemente grande y generoso como para acogernos a todos. La humanidad cambia y los tiempos corren mientras que los grandes símbolos parecen tener vocación de una imposible eternidad que les haga indiferentes e inmutables en su propia esencia intemporal. Vano intento: todo muta, se transforma y nos arrastra en la misma carrera regida por el tiempo y por el paso de las generaciones.
Pretenden, algunos, que nuestra emotividad y nuestra afectividad se vean exaltadas y ensalzadas por la mera contemplación de un símbolo, de cualquier símbolo al que le hayamos dado, desde hace demasiado tiempo, un carácter cuasi sagrado, más propio de los antiguos ceremoniales paganos en los que el “popa” descalabraba bueyes blancos en honor a Júpiter tronante bajo la atenta mirada de augures y sacerdotes. De la misma manera que el “lituus” del augur se ha transformado en el actual báculo episcopal, podríamos iniciar, todos juntos, el camino de búsqueda para dar con una simbología más moderna, colectiva y universalmente aceptada, sin renuncias ni imposiciones.
Para dar ejemplo, me voy a refugiar en lo más básico de nuestra condición animal para proponer un elemento que nos iguala a todos: el hambre, la panza, lo visceral, lo puramente animal; lo más terreno, básico y primigenio de nuestra naturaleza biológica de ente animado que necesita y consume energía. Mientras España se desgarra entre banderas con más o menos rayas y colores, propongo la proclamación de un símbolo aceptado por todos cuya única discusión se centrará en la inicua e inofensiva alternativa de que la tortilla lleve o no lleve cebolla. Sinceramente, creo que todos ganaríamos mucha tranquilidad y que nuestra vida pública recuperaría la necesaria tranquilidad y cordura que le permitiera alcanzar los adecuados niveles de excelencia en la gestión.
Gallegos de Betanzos podrían reclamar el honor de hacer el modelo adecuado para figurar en las banderas patrias, los andaluces podrían lucir su propia versión, más rolliza, mientras que cada bar de cada pueblo y comunidad pelearía por ofrecer la mejor versión de nuestro símbolo patrio a la sacrosanta hora de los pinchos y tapeos. Imaginemos, pues es posible, toda una España reunida, los domingos a las 13 00, en torno al disfrute, adoración y gloria de nuestro mejor símbolo: ¿Cabe mayor muestra de patriotismo?
Sería poner muy difícil la acusación de falta de patriotismo si esta acusación debiera basarse en la presencia o ausencia de pimientos fritos en la tapa del acusado; su entrega a la extranjerizante presencia de la mayonesa; la inasumible ausencia de pan o el rechazo por la presencia de una cebolla caramelizada, verdadera muestra de degeneración moral que podría acabar con la vida de nuestras más profundas raíces.
Ahí os lo dejo: un paraíso de calma es posible gracias a la adopción de la humilde tortilla de patatas con pimientos fritos como símbolo nacional; símbolo no excluyente que invita a compartir y a alimentar la amistad con todos, propios y ajenos en torno a su redonda y acogedora presencia. Casi nada.

In taberna quando summus



Carl Orff tuvo, en su Carmina Burana, la visión de una sociedad medieval algo degenerada, cáustica, irreverente y viciosa que se me hace presente ahora que, a raíz de las preguntas de un amigo, pienso en las sensaciones que me transmiten las imágenes y sonidos del juicio que aloja la Audiencia Nacional. No voy a entrar en el detalle de cada uno de los protagonistas pues, gracias al cielo, tengo la suficiente tarea como para no poder dedicar tiempo al evento, pero si he podido “sentir” lo que desde los cortes de la televisión me llega a las meninges.
Lo primero que vemos es un recinto destinado a la “mejor gloria y esplendor” de aquellos que se sientan en los elaborados emplazamientos destinados a cada actor: maderas labradas en las que habitan negras togas (Ya vemos en lo que ha acabado esa prenda de la que Virglio decía rerum dominos, gentemque togatam _dominadores del mundo, la gente que viste la toga, los romanos ) que dominan a los empequeñecidos reos del tribunal sentados en los simples y austeros bancos diseñados para el escarnio del delincuente. Y con ese espacio central, terminado en un mal rematado escalón cercano a una rejilla indisimulada, acaba toda posible solemnidad destinada a engrandecer la importancia y tarea de tan alto tribunal.
Una vez procesada la imagen, nos llega el sonido y con el sonido la decepción más profunda y la constatación del imperio de un lenguaje pobre, casi tabernario, de entonación incoherente y de cuya magnificencia nada queda; nada que no sea un autoritarismo cuartelario de fiscales cuya eficacia debería estar acreditada por su pertenencia al tribunal en cuestión y cuyo desempeño se haya cercano a la ofensa a nuestra inteligencia. No es la primera vez que eso me ocurre y cuando dirijo mi atención a la oratoria desplegada por el juez, vuelve la más absoluta decepción: frases interrumpidas, cortadas, sin fluidez, sin conceptos claros expuestos de forma nítida; todo acaba conformando un discurso pobre que niega lo que sala pretende: colocar a la justicia del pueblo por encima de las miserias particulares y mostrar el poder real de ese patrimonio común que constituye el universo de lo legal y el ámbito judicial.
Por último, nada hay que ponga de manifiesto que los que se sientan, en una gran mayoría, son representantes electos de la soberanía popular todavía inocentes -todo reo entra inocente a la sala del juicio- mientras no salgan condenados. Nada, ni en la forma ni el fondo, hay en las voces que ponga de manifiesto el respeto de la sala a los votantes de los encausados. Pueden, ellos, ser despreciados y despreciables, pero en ellos y en sus personas, reside la voluntad democrática de los que, en el libre ejercicio de sus derechos, les votaron y depositaron en ellos su confianza. Personalmente, agradecería esa solemnidad en el trato y en las maneras, en los títulos empleados, en la necesaria formalidad de los inicios de las intervenciones e interrogatorios: nada hay que recuerde o ponga de manifiesto esa idea que elevaría la función del tribunal y las garantías dadas al proceso y a los reos. Cuanto mayor sea la elevación del tratamiento, mayor será la vergüenza de aquellos que el juicio demuestre indignos de la misión encomendada por sus votantes.
Este juicio encierra mucho y su sentencia marcará el futuro de muchas cosas, de manera que me gustaría pedirles a todos los intervinientes que estén a la altura de la tarea impuesta sin abandonarse a desidia alguna, ni en el trabajo intelectual ni en el lenguaje elegido para llevar a cabo y a buen término sus respectivos cometidos. Dejemos los poemas tabernarios a los coros del Carmina Burana y hagamos, cada quien, en su cometido, un trabajo digno de una nación grande formada por ciudadanos libres que merecen el adecuado respeto y tratamiento.
En el trono de Fortuna
yo acostumbraba a sentarme noblemente
con prosperidad
y con flores coronado;
evidentemente mucho prosperé
feliz y afortunado,
ahora me he desplomado de la cima
privado de la gloria.



miércoles, 6 de febrero de 2019

VAE VICTIS


Breno deja claro quién manda en la victoria

Era el año 390 A.C. (364 A.U.C.) cuando el galo Breno (1) nos dejó claro que, una vez confirmada la derrota, el destino del vencido depende del vencedor, sin matices. Hoy, siglos más tarde, la afirmación (¡Ay del vencido!) conserva su vigencia y nos advierte de que, en la derrota, no hay límite para la ambición del vencedor, de manera que es mejor conservar las plazas y resistir que capitular esperando que el vencedor sea magnánimo.
Digo esto porque empiezo a pensar que, tristemente, Pedro Sánchez piensa que se puede depender de la inexistente misericordia de los independentistas o anda empeñado en demostrarnos, "urbi et orbe", que, en contra de lo que todos suponemos, es posible engañar a todos todas las veces. Jugar, como está jugando, con el significado de las palabras en función de que las coloquemos en ámbitos distintos, no sólo es peligroso: es humillante y deja claro que afronta la negociación dejando claro que el engaño es una opción válida, factible y manejable.
Pedro Sánchez ha llevado las negociaciones con el gobierno (¿?) de la Generalitat de una forma que yo no rechazaba; bajo una dinámica suave, eludiendo el enfrentamiento absoluto y dejando claro que había una dinámica sensata que permitía hablar de todo sin condicionar ni aceptar nada, ni principios ni finales. No quería ni humillar ni chocar y yo estaba de acuerdo, pero, desde ayer, algo ha cambiado y creo que se ha producido el desastre. Pedro Sánchez había ganado el gobierno y la victoria hay que saber aprovecharla, tal y como le aconsejaba Maharbal a Aníbal (Tras la batalla de Cannas, cuando Roma estaba indefensa, Aníbal no quiso marchar contra ella y su lugarteniente le dijo: Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovechar las victorias”).
Desde ayer, la estrategia de Sánchez y su actuación en Cataluña empuja las henchidas velas de la derecha con un viento portante que no esperaban ni podían soñar: un regalo de los cielos con el que esperan arribar a los soñados puertos de la mayoría absoluta. Si Pujol tenía un busto de Aznar en el despacho en señal de agradecimiento, los de Vox levantarán, por suscripción popular, una estatua en bronce de Pedro Sánchez frente a la entrada de su sede central. ¿Tan grave es la cosa? Personalmente, creo que sí y no tengo problema en explicar mis razones, aunque advierto que, como todas las cosas serias e importantes, requiere tiempo, reflexión y un texto largo.
En primer lugar, la elección del término es nefasta: relator. Efectivamente, si nos vamos al diccionario, su significado es inocente, pero si acudimos a la costumbre y a los usos y maneras de la diplomacia, el término adquiere una dimensión explosiva y capaz de cambiar la realidad de forma subversiva. Efectivamente, en ese ámbito, un relator es alguien que se coloca en medio de dos estados soberanos para lo que sea menester: mediar, influir, registrar conversaciones y pactos…pero siempre entre dos estados soberanos que interactúan en plano de igualdad legal y administrativa. Por ser claros, supone una cagada de proporciones bíblicas y un regalo al independentismo con el que no podían soñar. ¡¡Por fin, España se relaciona en pie de igualdad con Cataluña; dos estados soberanos que negocian sus relaciones sin jerarquía ni subordinación ninguna!! Eso, y nada más, es lo que el discurso independentista tiene en la cabeza y en el libro de instrucciones para la propaganda internacional y sus consecuencias son nefastas, pues dinamitan el actual sistema administrativo y constitucional español, ni más, ni menos. Ya no se trata de poder hablar, se trata, por fin, de un enorme cambio en el estatus jerárquico de las partes en detrimento del resto de las entidades territoriales del Estado. Casi nada.
No me sirve que el gobierno se escude en otros significados (3), pues eso es doblemente perverso: Por un lado, demuestra que la negociación se basa en un regateo conceptual miserable, taimado, falaz y mentiroso. Por otro, pone de manifiesto la absoluta incapacidad de afrontar la negociación de forma empática e inteligente, e ignora lo que la otra parte entiende como triunfo y no sabe la adecuada valoración de cada baza según el baremo del contrario. ¿Es que es aceptable que el gobierno de un estado juegue a las luces y a las sombras; haga de trilero con el lenguaje y su significado y humille al resto de las administraciones con ese juego de luces y sombras que oculta lo que muestra?
Y, por último, una pregunta: ¿Qué precio tiene el poder? Como en el chiste, parece que el Gobierno acepta su papel de puta a la espera de que llegue el dinero y creo, sinceramente lo creo, que toda negociación tiene un límite, una frontera definida por la dignidad del negociador y el valor de lo que se negocia. Pedro Sánchez está negociando el tiempo de vida de un gobierno, pero el precio de la indignidad no me parece aceptable, sinceramente. Hubiera preferido la continuidad de una negociación honesta que pusiera de relieve la incapacidad del independentismo de aceptarse y gestionarse a sí mismo y a su imposible realidad; hubiera preferido la clara demostración de que un gobierno central puede ser más eficaz para Cataluña que el propio gobierno de la Generalitat; hubiera preferido la convocatoria de elecciones habiendo dejado una larga lista de iniciativas bloqueadas por unos y por otros como núcleo de un programa electoral; hubiera preferido un proceso sincero y claro que definiera, sin trampas, el marco de actuación posible y los universos imposible pertenecientes al delirio de unos independentistas tramposos ajenos a la ética y a la lógica exigibles a los gobernantes. Nada de eso me ha sido dado, de manera que lo que me queda es el estupor y la decepción ante un líder y un gobierno que está dispuesto a ejercer el poder arrodillado y vencido viendo como el enemigo cambia el monto del rescate sabiendo que no hay contrario que ponga límite a su codicia.
Dicho esto, sólo me queda preguntar: ¿Y quién cuerno voto yo ahora?

Notas:
(1 ) Vae victis es una expresión en latín que significa «¡Ay, de los vencidos!» (también se usa para decir "dolor al conquistado"). Fue pronunciada por el jefe galo Breno que había sitiado y vencido a la ciudad de Roma.
Según la tradición, en 390 a. C., tras su victoria, Breno accedió a negociar su retirada de la ciudad mediante un rescate convenido por ambos lados combatientes. Dicho rescate consistiría en un botín de mil libras romanas en oro (unos 327 kg).
Cuando los romanos percibieron que los galos habían amañado la balanza en que se pesaba el oro, protestaron ante su jefe Breno, quien se limitó a arrojar su espada para añadirla al peso de la balanza mientras decía «Vae victis!».
La frase sobrevive hasta nuestros días, usándose para hacer notar la impotencia del vencido ante el vencedor, sobre todo en las negociaciones entre ambos.
(2) Maharbal (siglo III a. C.) fue un comandante de la caballería númida al servicio de Aníbal. No se mencionan detalles sobre su muerte, aunque probablemente cayó en Italia en algún momento después de la batalla de Cannas. Es mencionado por Livio en Ad Urbe Condita.
Tras la batalla, Maharbal pidió a Aníbal que le dejara cabalgar hacia Roma, donde
en cinco días te darás un festín como vencedor en el Capitolio. Sígueme, me adelantaré con la caballería. Entonces sabrán que has llegado, antes de saber que estás llegando.
Aníbal alabó la voluntad de Maharbal, pero dijo que debía meditar sus planes. A lo que éste respondió con la famosa frase:
Los dioses no han concedido al mismo hombre todos sus dones. Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovecharte de la victoria.
Y se dice que la demora de aquel día representó la salvación de la república.
(3) relator, ra
Según la RAE
Del lat. relātor, -ōris.
1. adj. Que relata (‖ refiere un hecho). U. t. c. s.
2. m. y f. Persona que en un congreso o asamblea hace relación de los asuntos tratados, así como de las deliberaciones y acuerdos correspondientes.
3. m. y f. En los tribunales superiores, letrado cuyo oficio es hacer relación de los autos o expedientes.
4. m. y f. Arg. y Ur. En la radio, persona que tiene a su cargo la narración de un espectáculo, generalmente deportivo.
5. m. desus. refrendario.
Según la ONU
Relator Especial de las Naciones Unidas
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Relator Especial es un título que se da a individuos trabajando entre las Naciones Unidas entre el enfoque de mecanismos de "Procedimientos Especiales" con un mandato específico del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
El mandato de las Naciones Unidas ha sido "examinar, monitorear, aconsejar y publicamente reportar" sobre problemas entre los derechos humanos a través de "actividades llevados a cabo por procedimientos especiales, incluyendo repuestas a quejas individuales, estudios, dando consejos frente a cooperación técnica al nivel país, y actuando como enlace para actividades promocionales en general."[1] Sin embargo, el Comité de Coordinación de Procedimientos Especiales y su manual de Procedimiento de Consejo Interno para Revisar Prácticas y Metodologías de Trabajo (25 de junio de 2008) sencillamente habla de estos individuos como apoderados de mandatos. Otras aplicaciones de este papel incluyen el "Representante Especial del Secretario General" o "Experto Independiente" o un grupo de trabajo usualmente compuesto de cinco miembros, uno de cada región del planeta.